jueves, 14 de enero de 2010

Quiero y como sea llego


Una pequeña anécdota, de esas que ahora me divierten, pero que en su momento subieron drásticamente mis niveles de adrenalina.
Salí muy emocionada y con mucho aliento de parte de mi marido. Después de muchísimo tiempo, habría reencuentro y cena con amigas. Todo el día había respirado anticipación. Cronometré los tiempos y elegí vestirme especialmente para la ocasión. Sonriente, salí en "la bolita". Decidí ir con mucho cuidado. No podía dejar de recordar la última salida a este tipo de evento, al que no llegué porque...choqué... Me dije: Voy con tiempo, relajada, es de noche, mejor ir tranquila.
Estaba a escasas 3 cuadras. Semáforo en verde. Ya casi estamos. Llego perfecto, 9.30 hs, en punto. Mi única preocupación era cómo sería el tema del estacionamiento. Error. Exactamente en la mitad de esa última, importantísima y muy transitada avenida, mi auto se silenció y se paró. Inmediatamente cambié de preocupación. Bajé y vestida en mi incómodo vestido strapless, crucé a empujones el fiat 600 y logré evitar que la cola de autos me pase por encima. Casi del otro lado de la calle, un chico aportó su fuerza para estacionar y ayuda moral que evitaron mi desesperación. Bajó de su auto su madre y decidieron que iban a ayudarme. ¡¿Qué hago?! Celular. Llamo a mi marido. "E" no responde. Se me cruzaron sus palabras por la cabeza "Cada vez que me llamás es porque tuviste un problema con el auto. Cuando salís y suena el teléfono tiemblo pensando que te pasó algo". No insisto y corto. ¿Llamo a Coco mi mecánico? No da. Decidí confiar en él chico y la señora, que me decían que espere y que no llame a nadie. No me equivoqué. La señora se quedó cuidándome y el chico fue a buscar a su padre, que es mecánico. Se llama Cacho, vino y diagnosticó: funciona todo bien, menos el medidor de nafta. Empecé a respirar mejor. Con bidón en una mano, cartera en la otra, marché a comprar "Super". Suena el celu. "Mi amor, sí, te llamé pero me equivoqué, besos, chau." ...mentí, mañana le cuento bien...se me cae el strapless, no llevo corpiño, sudo otra vez, tengo que cortar. Compro, vuelvo y muy pronto Cacho terminó de solucionar el problema. A las 10.00 hs llegué al restaurant, orgullosa de no haber tenido que recurrir a un salvataje de "E", de no haber tenido que cancelar con las chicas y muy contenta de de haber encontrado gente muy buena, como Cacho, Emilia y su hijo. Final Feliz y creo que hoy anoté otro tanto.
PD:
1- Mientras esperábamos a Cacho con la señora, paró un colectivo que pasaba y el chofer me hacía señas de que suba para hablar. No quise. ¡Obvio en estos tiempos! Se acercó más. Me explicó que es mecánico. La señora pensó que yo lo conocía pero resultó que era otra persona buena.
2- Cacho es un buen mecánico y trabaja en Boulogne. Si alguien necesita mecánico buena onda, que me pida el número. El opinó que el trabajo en el motor de la bolita es muy bueno así que ella es de Coco. Para el resto, recomendamos a Cacho.
3- la pasé super bien con las chicas, me dejaron un calorcito en el corazón. Me fui a dormir feliz.

2 comentarios:

  1. Nuuuu !!! bueno primero que todo E tiene razon .. asique en esa no te banco. Ahora mas que nunca NO podes vender la bolita, cada excursion con la masa es un flash ! Y cacho te ayudo de onda o despues que se te deslizo el strapless???

    Connie sos lo MAS !!!!! y como me alegro que hayas empezado un blog.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Clari por darme pie para aclarar: Cacho jamas se percato de mi problema de strapless ni tampoco su familia... eso pasó mientras iba (espaldas a ellos) hacia la Esso de Marquez y Blanco Encalada a comprar nafta... Yo que corría, "E" me llamaba por cel y no me daban las manos para todo. Bolita no se va...Bolita no se va...

    ResponderEliminar